Se que no, que no contestaras el mensaje que
te envíe, donde se me escapo la sinceridad como de costumbre. Esta costumbre
que apareció desde que apareciste y fue increyendo. No espero respuestas, no
espero, hoy, que venga lo que va, que tus sentimientos sean bumerang de los
míos, ya no. Si te doy esto que tengo es porque no lo puedo dejar pudrir en mi
pecho y porque a decir verdad si no confieso lo que confieso, no puedo
conciliar el sueño. Tampoco es que al hacerlo pueda dormir aliviada ya que
sueles deambular por mi inconciente, pero estas palabras ya quedaron carentes de
sentido alguno. Solo quiero que sepas que no te guardo ningún tipo de rencor,
que todo lo que te entregue fue por propia voluntad y por placer. Que no te
odiaría, aunque pudiera. Porque todas esas sensaciones que engendraste en esta
loca que hoy gracias a vos se conoce un poco más fueron contrariedades
hermosas. Dejare de molestarte buscándote y confesando lo que llevo adentro
talvez de golpe, tal vez de a poco. Pero lo hare, lo prometo, lo prometo por la
especie “amor” que en mi plantaste, que no será el máximo que alcance pero por
ahora es a lo que más me he acercado. Gracias nuevamente por dar pie a que
descubra, de mi, este costado, este costado izquierdo que late más que nunca. No
quiero que esto suene depresivo, no podría escribirte a vos algo triste ya que
la alegría que me diste es inmensa e inagotable. Demostraría que de vos y de mi
no aprendí nada si esto lo escribiera melancólicamente, seria todo lo contrario
a lo que fuimos (digo fuimos porque se que hubo un pequeño nosotros). Asíque esto
va con una enorme sonrisa, como no podía ser de otra manera. Porque las risas
descubrí fueron nuestro mejor símbolo y emblema. Hoy puedo decir sinceramente
que no me importa el final sino los breves capítulos que pasamos, o quizá fue
solamente un reconfortable prologo. Se que no te darás por aludido y prometo
hacer lo posible por no analizarte aquello. Hoy tengo el valor para gritarle al
mundo que me gustaste, que me moviste el piso y que descubrí que soy menos
orgullosa de lo que creía. Estas son suficientes razones para haberte regalado
un “te extraño” y bastantes para conformarme con mi actitud y no esperar
utópicamente que me respondas que vos a mi también.
17 de octubre de 2010 - 18.00 hs
No hay comentarios:
Publicar un comentario